lunes, 18 de abril de 2011

¿Cómo es el rostro de Dios?: El Cristo de "Jesús de Nazaret", de Ziefirelli

Dios, como Padre, como Cristo, como Espíritu Santo ha sido representado de muchas maneras a través de la imaginación humana. Aunque la Biblia señala que no es posible para los hombres ver el rostro de Dios en su gloria, él se hizo hombre en la persona de Cristo y se mostró a nosotros a fin de poder alcanzarle, de poder llegar hasta él (1 Juan 1:1-4).
Por otro lado, a través del arte, los seres humanos no sólo representamos el mundo, sino también damos una interpretación tanto emocional como filosófica de ese entorno.
Hace mucho tiempo alguien me preguntó "¿de qué tamaño es tu Dios?", queriendo decir que el tamaño de mi fe determinaría de qué manera permitiría a Dios actuar en mi vida. Cabe hacerse ahora la pregunta: ¿Cómo es mi Dios?, ¿Qué imagen de Dios tengo en mi corazón y en mi mente? Porque la enseñanza sigue siendo cierta, dependiendo de cómo le veo, así también permitiré que él obre en mi vida.
Realicé una corta investigación de las representaciones de Dios y de Cristo en distintos formatos y en diferentes épocas. Al analizarlas, es posible ver no sólo la evolución del concepto religioso en la historia humana, sino también aprender un poco de cómo Dios se nos revela a los hombres también a través del arte.
Comenzamos por el formato de la televisión. La imagen que acompaña el post, es una fotografía de la conocida caracterización de Cristo del actor Robert Powell en la serie de TV de Franco Ziefirelli, "Jesús de Nazaret" (1977). Vemos un Jesús reflexivo, expectante, que más allá del dolor de la pasión se encuentra más bien como en un trance espiritual, marchando decidido hacia su meta última, la redención del hombre a través de su sacrificio. Esta versión de Jesús se acerca mucho a los nazarenos crucificados que vemos en los altares de todas las iglesias católicas. Algunos críticos dicen que en esta visión de Cristo, él aparece demasiado limpio, demasiado edulcorado, muy poco humano.
Tal vez esta imagen es el resultado de un esfuerzo del director y el actor de equilibrar en una misma visión tanto la parte humana como la divina de Jesucristo, una misión algo difícil, aunque en lo personal pienso que el resultado artístico es excelente. Cuando te hablan de Cristo, ¿así es como le ves?