miércoles, 20 de abril de 2011

Rostros de Cristo: El Sudario de Turín

Esta controversial tela no se puede clasificar dentro de ninguna categoría. No se sabe a ciencia cierta si fue impresa por mano humana, por un fenómeno físico-químico o realmente por un milagro divino.
Según Wikipedia, es una pieza de lino fino de 1,13 x 4,36 metros, y lleva impreso el anverso y el reverso del cuerpo completo de un hombre que fue martirizado de manera exacta como se narra en los evangelios la muerte de Jesucristo.
Se ha sometido a miles de pruebas científicas: fotografías, filmaciones, se le han aplicado las más avanzadas tecnologías y los resultados siempre son contradictorios. En unas pruebas de carbono 14 realizadas por tres prestigiosos laboratorios con todo el rigor científico, dio como resultado que el tejido data entre el siglo XIII y XIV, iniciando una larga controversia sobre su autenticidad.
Han surgido desde entonces diversas teorías, una de ellas sostiene que en realidad sí es la impresión del cuerpo de un hombre piadoso llamado Jacques de Molay, último de los Caballeros Templarios (los nombrados en la película El Código Da Vinci.), quien vivió durante el tiempo que arrojaron las pruebas radiométricas.
Algunos también dicen que el sudario lo hizo el propio Leonardo Da Vinci con una primitiva técnica fotográfica y que es su propio cuerpo el que está impreso; otros sostienen que se produjo por autooxidación, o por impresión solar, o por la exudacíón de sustancias en el momento de iniciarse la descomposición del cuerpo (esto último entra en conflicto con la resurrección posterior a los tres días).

La enorme interrogante del sudario de Turín es que la ciencia, que siempre tiene respuestas, ha dado respuestas tan contradictorias como las que da la religión. Porque si se acepta que el sudario no es de la época de Jesús, aún no hay una forma certera de explicar cómo se produjo la impresión, debido a que, si es una pintura, los conocimientos y las técnicas que existían en la época datada por el carbono 14 (finales de la Edad Media) no dan para producir una imagen tan perfecta desde el punto de vista anatómico, biológico e histórico.
El sudario inclusive presenta en la zona de la frente polen de las plantas con las que se confeccionaban las coronas de espinas que sólo florecen en la época de marzo-abril en la zona de Jerusalén. Hay trazas de mirra y áloe, con la que se ungían los muertos en esa época. La posición de las heridas de los clavos de las manos, corresponde con la empleada por los soldados romanos: en las muñecas, cuando en las representaciones de la edad media, y aún hoy en día se colocan en las palmas, cuya estructura anatómica no podría soportar el peso del cuerpo al ser izado en la cruz.
El rostro del sudario de Turín corresponde con los empleados en las pinturas de Jesucristo en la tradición cristiana de la Iglesia de Constantinopla y la Romana. Se puede suponer que estas representaciones siguieron el patrón que aparece en esta imagen.
Este rostro tiene el tabique nasal roto probablemente por un contundente puñetazo, el pómulo derecho cortado por otro fuerte golpe, la cabeza aún sangrando por las heridas de la corona. El cuerpo terriblemente martirizado en su espalda por decenas de latigazos, una herida penetrante en su pecho, y laceraciones en sus brazos y sus rodillas producto de varias caídas al suelo, sus manos y pies están agujereados por gruesos clavos. Y sin embargo emana de su expresión una paz "que sobrepasa todo entendimiento".
¿Este es el rostro con el que imaginas a tu Dios?

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