martes, 19 de abril de 2011

El rostro de Dios: El Nazareno de San Pablo

Esta imagen fue traída en el siglo XVII de España hasta Caracas, una magnífica talla en pino ya hoy de varios siglos de edad que representa a Jesús cargando la cruz en camino al Gólgota. Originalmente instalado en la Capilla de San Pablo el Ermitaño, y trasladado luego por el presidente Guzmán Blanco a fines del siglo XIX a la Basílica de Santa Teresa.
Es de una larga tradición, acompañada de milagros como el narrado por el poema de Andrés Eloy Blanco, "El limonero del Señor", que cuenta cómo el pueblo caraqueño saca la imagen en procesión a fin de pedir misericordia a la Divina Providencia por una epidemia que estaba diezmando la población. El rostro ensangrentado de la imagen golpeó un limonero cuyas ramas se extendían sobre la calzada y cayeron varios de sus frutos al suelo. El poema de Blanco recuerda la exclamación del pueblo piadoso: "¡milagro, es bálsamo, cristianos, el limonero del Señor!". Se cuenta que los limones que cayeron al suelo fueron recogidos por los fieles y con su extracto se sanaron los enfermos.
El rostro delicadamente tallado por un escultor sevillano muestra un Jesucristo cansado, agobiado por el peso de la cruz y el duro castigo de los azotes. Tal vez llevando sobre su corazón todo el peso de los pecados de la humanidad. Dice el profeta Isaías: "más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Is. 53.5)"
Cristo puede cargar nuestras penas sobre sus hombros. Él ya las llevó en ese camino, en la Vía Dolorosa que le llevó hasta la cruz. ¿Esa es la imagen que llevas de él en tu corazón? ¿Crees que ese peso que te agobia puede ser descargado sobre los amorosos hombros del nazareno? El si pudo completar la Vía, y morir por nosotros. El sí pudo vencer luego a la muerte y resucitar. Por eso sólo Él puede cumplir su promesa y darte la victoria.

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