martes, 19 de abril de 2011

El Santo Cristo de La Grita

Cuenta la leyenda que luego de que un terremoto destruyera el pueblo de La Grita en medio de las montañas de los andes venezolanos, fue fundada cerca una misión franciscana. Un fraile de dicha misión en cumplimiento de una promesa, comenzó la talla en madera de Cristo Crucificado. Sin embargo, el rostro de Cristo rebasaba la escasa capacidad artesanal del improvisado escultor. Pidiendo en oración ayuda para tamaña empresa, Dios envió un ángel que culminó la obra.
Más allá de lo mágico-religioso que siempre envuelve la iconografía de nuestros pueblos, este rostro de Jesús se nos muestra en un estado de serenidad, más bien de oración. En lo personal me hace pensar que Jesús acaba de entregar su alma al Padre con las palabras "Consumado es". Es decir, "la deuda está pagada". La sangre derramada es precio suficiente para la salvación de todos los que acepten la oferta de la gracia. Al saber que su sufrimiento es aceptado por el Padre, con total serenidad el Redentor descansa. Ahora su alma desciende al Hades a romper las puertas del Infierno y el velo del templo, el que nos separaba de Dios por nuestro pecado, se rasga de arriba a abajo y nos abre las puertas del cielo.
¡Cuanto puede enseñarnos este rostro! No para adorar la imagen, que al fin y al cabo es materia, sino para entender y analizar lo que representa, la historia que está detrás de ella.
Cuando te hablan de Jesús, el Redentor, ¿esta es la imagen que viene a tu memoria?
Puedes obtener más información de la imagen y del pueblo de la Grita en Venezuela Tuya.

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